16 febrero 2009

El camino que recorre Descartes

Esto no es todo lo que hay que saber, pero sí debéis saber todo esto. Es un resumen que me ha servido también para 1º de Bachillerato otros años. Ahí va:
Descartes, filósofo francés del siglo XVII, cree que la filosofía ha ido dando tumbos durante sus 23 siglos de historia y que por ello no ha llegado a ningún conocimiento absolutamente cierto sobre las grandes cuestiones que se plantea. La razón de esto, piensa, es que no ha seguido un método adecuado, como hacen las demás ciencias, que sí han ido acumulando conocimientos. Escribe su obra más conocida, el “Discurso del Método”, para encontrar una solución: el método adecuado para hilar ordenadamente nuestras reflexiones.
Propone cuatro reglas para la búsqueda filosófica, la primera de las cuales es que “sólo se admitirá como verdadero aquello que resulte evidente”. ¿Cómo saber que algún conocimiento es evidente? cuando éste es indudable; ¿y cómo saber que es indudable? dudando y comprobando si resiste la duda. Así pues, se propone dudar de todos sus conocimientos para ver cuáles de estos son evidentes.
Duda en primer lugar de aquellos datos que provienen de los sentidos, y observa como estos a veces nos engañan (un bolígrafo dentro un vaso de agua “parece” torcerse); si a veces nos engañan, no podemos considerar que su conocimiento es indudable, tenemos que sospechar que otras veces también lo podrán hacer. Se plantea después si los conocimientos fruto de la razón son evidentes y considera que esta también a veces nos conduce a errores (un ejemplo serían las paradojas, como la que se produce con la expresión “lo que estoy diciendo es falso”, puesto que si es verdadera es falsa, y si es falsa resulta verdadera). Pone en entredicho también la existencia de Dios, en quien él cree pero otra gente no, pues su existencia no es evidente. Por último, incluso su propia existencia no es evidente... ¿y si no es más que un sueño?. Nada parece resistir la prueba de la duda.
Pero llega, al fin, a una primera evidencia: viendo que está dudando, pensando, es evidente que existe algo que piensa y afirma “pienso, por lo tanto existo” (cogito ergo sum). Ya ha logrado la primera evidencia que buscaba: existe su pensamiento. Pero todavía duda de todo lo demás (que exista su cuerpo, que los sentidos o la razón nos informen bien, que exista Dios...). Ahora deberá sacar consecuencias de esta evidencia. Aplica las otras tres reglas del método, llevando a cabo deducciones a partir de esta primera intuición..
Observando qué hay en su pensamiento dice que este contiene “ideas”. Las ideas pueden ser adventicias (que provienen de aquello que hemos conocido con los sentidos: la idea de mesa, de río...), ficticias (fruto de la combinación que hacemos con la imaginación de las ideas adventicias: la de centauro, de gigante...) e innatas (aquellas que no provienen de lo que hemos conocido ni de lo que hemos creado nosotros: la de infinito, de perfección, de Dios...). Considerando estas últimas, razona: si yo soy un ser imperfecto, ¿cómo es que tengo en mi mente la idea de perfección? ¿de dónde proviene? La debe haber puesto en mi mente un ser perfecto. Así, demuestra que existe un ser perfecto, Dios, como aquel que ha puesto en mí las ideas innatas. Ahora ya sabe a ciencia cierta que existen dos cosas: su pensamiento y Dios, pero sigue aún dudando de todo lo demás. ¿Existe el mundo material, existen los otros humanos, existe -piensa- mi cuerpo?
Analizando el concepto de Dios ve que Éste es un ser perfecto, por lo tanto bueno, y cree que no le habrá creado a él, Descartes, para que viva engañado. Así, si a él le parece que tiene cuerpo, que los sentidos y la razón no le engañan, será así. Dios es, pues, la garantía de veracidad de aquello de lo que había dudado.
Descartes acaba creyendo en todo aquello en que creía en un principio: en los sentidos, en la razón, en Dios, en su existencia... pero la diferencia es que ahora lo cree por haberlo demostrado por sí mismo y no por lo que le hayan enseñado. A esto se denomina tener una actitud crítica, no creer las cosas por la educación, por la costumbre, sino cuestionárselas y creerlas por un mismo.
Todo esto no lo aprendió en La Flèche, seguramente la mejor escuela de Europa en el siglo XVII.
Tal vez -penseis- no fue un alumno aventajado.
Para salir de dudas, ahí van sus notas de graduación:

1 comentario:

María josé G.G. dijo...

hola, la verdad que esta bien el resumen con palabras mas entendibles de las que hay en las fotocopias y se que da bien con el recorrido por cierto si que es ingenioso lo de que dios mete la idea de perfecion en la cabeza (mente) de Descartes.en fin bueno xau

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